El concepto de otorgar créditos y Las microfinanzas

Noticia, Evaluando las microfinanzas en el Perú – 24/07/2012 18:24:28

“Se entienden las microfinanzas como la provisión de servicios financieros para personas en situación de pobreza, microempresas o clientes de bajos ingresos, incluyendo consumidores y autoempleados.
Tomando como base este concepto, las microfinanzas apuntan principalmente a apoyar a aquellas personas de extrema pobreza que podrían estar desarrollando un micronegocio. Estas son pequeñas unidades de negocio dirigidas generalmente por el propietario, el mismo que cumple diversas funciones, desde dirigir, gerenciar, operar, controlar y otros aspectos necesarios para que el negocio camine.
En el Perú más del 97% de empresas están en esta categoría y han permitido que muchas personas y familias tengan lo suficiente para sobrevivir en algunos casos, pero también encontramos ejemplos de aquellos que gracias al apoyo recibido se convirtieron en grandes empresas. En la gran mayoría de casos, estas empresas son familiares. Eso quiere decir que los miembros de la familia son parte activa en el desarrollo de la actividad. Un ejemplo lo encontramos en las bodegas, tiendas que comercializan ropa, zapatos u otros.
Tal vez uno de los grandes problemas de estos pequeños negocios es el nivel de informalidad en el que se encuentran y se mantienen así por mucho tiempo en un afán de solo supervivencia. Sin embargo, esto, en muchos casos, los mantiene estancados en su desarrollo, lo que no les permite atender a otros grandes negocios o los obliga a tomar créditos demasiado caros.
La estrategia aplicada por las entidades financieras que los atienden está centrada en el trabajo que desarrollan los asesores o promotores de servicios financieros. Esto se hace a la base de manera personal, es decir visitando el negocio del prospecto. Sin embargo, hoy se está utilizando cada vez más otros medios de comunicación como el teléfono, Internet y esperemos que próximamente el celular.
El grado de competencia en este sector es muy elevado, la tasa de interés es solo uno de los factores a tomar en cuenta. ONGs, Cooperativas de Ahorro y Crédito, Cajas Rurales, Cajas Municipales, EDPYMES, Financieras y Bancos, son algunos de los actores en este marco.
Otros factores a considerar son la rapidez de la operación, menos documentación y probablemente el más importante, la calidad humana no solo del vendedor sino de todos los miembros que intervienen en el proceso.
Hoy vemos dos formas de crédito bastante utilizadas: Capital de Trabajo y Activo Fijo. El capital de trabajo es el fondo de maniobra de la empresa, un préstamo de este tipo es usado cuando se prevé un alza en la actividad. Por ejemplo, la llegada de un día festivo provoca un aumento de las ventas, y el capital de trabajo debe permitir cubrir este aumento de demanda.
Si el cliente no cuenta con ahorros suficientes para aumentar de forma equivalente la nueva demanda, debe sacar un crédito “”Capital de Trabajo”" a corto plazo (menos de un año). Por el contrario, si se prevé un alza en la demanda de forma continua y sostenible, esto debido a factores externos como la apertura estatal, el aumento de la capacidad adquisitiva; o internos tales como la inversión en maquinarias para atender un nuevo mercado, en ese caso, el crédito es para la mayor parte de casos a más largo plazo.
En este sector es muy difícil contar con una garantía real y cuando se pide alguna, esta es casi siempre “”a sola firma”". Esto compromete al signatario. Con el aumento del monto versado se busca asegurar aún más el reembolso y así, se puede pedir un garante. Lógicamente en este marco, un garante con propiedad es más valorizado que uno sin ella. Para montos muchos más grandes, este tipo de garantía deja de ser suficiente. Entonces, se considerará una garantía mobiliaria o una hipoteca.
Un error muy frecuente que encontramos cuando se habla de las microfinanzas es relacionarla únicamente con el concepto de otorgar créditos, olvidándonos de otros productos a desarrollar como el ahorro, los seguros personales y familiares, o de los elementos que acompañan su crecimiento. Por ello, la tarea de las entidades financieras que atienden a los microempresarios debe consistir en buscar nuevas metodologías y tecnologías que les permitan atenderlos en todas o en varias de las necesidades indicadas a fin de ayudarlos primero en su sostenimiento, y luego acompañarlos en su desarrollo.
¿Qué otras medidas pueden tomar las entidades financieras para atender las necesidades de las microempresas?

Esta entrada contiene un artículo de:
Javier Ibañez
Ingeniero economista con especialización en Banca, Finanzas y Microfinanzas, diplomado en Contabilidad Gerencial y Finanzas Corporativas, Especialización en Gestión de Riesgo de Crédito, Especialización en Administración y Gerencia, Diploma en Gestión Financiera, Maestría en Banca y Finanzas.
Profesor de los Programas Institucionales de ESAN

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Es Noticia, Un examen a los créditos en las microfinanzas – 13/04/2011 11:15:09

“Salvador Rayo, profesor Titular de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Granada (España) y Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, conversó con Conexión ESAN sobre cómo lograr una metodología de crédito y una mezcla de producto correcta. Un tema que abordó durante el curso Gestión y Evaluación de Créditos en las Microfinanzas, el cual forma parte de la Maestría en Finanzas.
¿Qué tan significativa resulta la gestión de riesgo del crédito para una entidad financiera?
Para una entidad financiera la gestión de riesgo de crédito es uno de los aspectos básicos. La entidad financiera nace para captar recursos del cliente y colocarlo en crédito. Por tanto, es una faceta básica y de hecho la normativa internacional está dándole desde hace un tiempo un peso importante a toda esta gestión de riesgo de crédito. En resumen, es el aspecto central dentro de una institución financiera y por supuesto de una entidad de microfinanzas.
Bajo esta perspectiva, ¿qué tan importante resulta el marco normativo de Basilea II?
Basilea II ha sido toda una revolución dentro del ámbito normativo y de la gestión de riesgos. Básicamente lo que intenta esta normativa es que las entidades financieras doten capital adecuado al riesgo que asumen. Basilea I partía de principios bastante elementales en cuanto a efectos de riesgos y por ello Basilea II profundiza mucho más en esa conexión entre capital y riesgo que se asume en una operación o con respecto a un cliente. Además, Basilea II intenta también interrelacionar los riesgos del mercado, operacional y de crédito.
¿Se pueda afirmar que Basilea II ha desplazado a Basilea I?
En el mediano y largo plazo no va a haber instituciones que se rijan bajo la normativa de Basilea I. La normativa tiende, y de hecho el Perú es uno de los países que se ha inscrito a este proceso, a que en un futuro la gestión de riesgo se centre sólo en el marco normativo de Basilea II.
¿Qué tan importante es la calidad y la rentabilidad para una institución microfinanciera?
Ambos conceptos van de la mano. Si hay algo en lo que profundiza Basilea II es que se analiza adecuadamente el riesgo con el fin de mejorar la calidad y eso evidentemente va a tener una repercusión en la rentabilidad futura. Asumir clientes o riesgos que no estén bien dotados en término de capital puede ser que funcione bien a corto plazo, pero a mediano o largo plazo te aleja bastante de la entidad que tiene una gestión adecuada de los riesgos ya que puede darse el caso de que por querer seguir en el sistema estándar o Basilea I, uno aplique tasas de interés que se alejen de la realidad del riesgo del cliente y eso puede en una entidad financiera funcionar durante un tiempo, pero en el mediano o largo plazo es inviable.
Actualmente, el sector de las microfinanzas está atravesando por una etapa de crecimiento, ¿cómo mantenerlo o qué se debe hacer para mejorar aún más este entorno?
Fundamentalmente hay dos pilares en los que se debe de profundizar para entender este crecimiento. Uno más estratégico, hacia dónde debe orientarse el negocio de las entidades de las microfinanzas, en qué productos conviene centrarse, etc., y otro digamos más técnico – operativo. Una vez definido el plan estratégico del negocio, las entidades deben pasar al terreno operativo y en mi opinión, estas instituciones deben orientarse hacia la tecnología y la capacitación en personal; y en la medida que estas dos combinaciones (tecnología y personal) logren sincronizarse con el primer pilar, las entidades financieras podrán ser sostenibles en el mediano y largo plazo.
A manera de ejemplo, los nuevos analistas o ejecutivos financieros van a ser personas que tengan que estar pensando en términos de rentabilidad ajustada a riesgo, riesgo del cliente, costos de las operaciones, tasas de interés que aplico, etc. Una serie de normas y conceptos útiles, que necesita el apoyo tecnológico. Esa será un poco la idea de los nuevos profesionales. Vamos a tener que seguir aprendiendo estadística y matemática. En el fondo, las personas son las que van definir el desarrollo y futuro de este sector.
¿Cómo lograr una metodología de crédito y una mezcla de producto correcta?
En primer lugar hay que elaborar una cartera de productos que permita ser sostenible a la entidad en el mediano y largo plazo. Una vez que tenga claro los productos a los cuales se va a dirigir, evidentemente debe desarrollar una metodología crediticia, inculcar, desde la esfera más alta de la institución hasta la más baja, el concepto de capital adecuado al riesgo, medición del riesgo, tasa0 de interés ajustada al riesgo, rentabilidad sobre los activos condenados por riesgos, etc. Cuando todos estos conceptos se inculquen (no sólo desde el director sino hasta el último analista de la entidad) se empezará a tener recién una metodología adecuada de la gestión de riesgo.
¿Qué deben hacer las instituciones de microfinanzas para cuantificar los riesgos de una operación?
El primer elemento que deben tener son datos suficientes sobre el historial de crédito. Las bases de datos deben ser sostenibles, con información adecuada y abundante. A partir de ahí, la tecnología debe ayudar a que esa información esté disponible, sobre todo al momento de desarrollar los modelos de scorings y ratings ya que ambos ayudarán a evaluar los riesgos.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que un modelo puede funcionar bien en una caja de riesgo, pero no necesariamente tendrá el mismo efecto en otra. Son modelos propios de cada entidad. De ahí que cada base de datos esté siempre bien documentada.
¿Cómo se diseña a nivel operativo un sistema de calificación de riesgos para una entidad financiera?
Un sistema de gestión de riesgo no debe ser un sistema aislado del proceso de negocio de la entidad. Obviamente que la normativa de Basilea II da directrices para saber qué es lo se debe de cumplir para poder llegar a un modelo adecuado de gestión de riesgo; pero no debemos verlo de forma aislada, hay que conectarla con otra área de negocio de la empresa.
Básicamente con el área analítica donde se vea qué es lo cuesta un producto o con el área de tesorería para saber qué es lo que cuesta por ejemplo dar un crédito. Estas áreas deben estar ensambladas para que la información esté disponible por parte de los que tienen que negociar con los clientes y puedan así tener una especie de cuadro de mando en el que analicen cuánto cuesta un crédito en términos financieros, en coste operativo y en prima de riesgo. Evidentemente cuando esto suceda se tendrá un sistema bastante consolidado de gestión de riesgo.
Algún consejo que le quiera dar a las entidades financieras para un adecuado manejo de su institución.
Lo primero es saber qué objetivo de negocio se propone y en función de él, qué riesgo quiere asumir, y en función de los riesgos, qué capital debe de disponer para luego mantener una maquinaria empresarial bien engrasada en cuanto a información, tecnología, capacitación, personal, etc. A partir de ahí, comprobar y evaluar si los objetivos se están alcanzando. Vivimos en un mercado dinámico, con nuevas normas, modelos y perspectivas, y por ello debemos estar alertas a las situaciones del mercado que se vayan generando.
Como señala el profesor Rayo, la gestión y evaluación de créditos en las microfinanzas implica una serie de acciones como la aplicación de la normativa Basilea II, el uso de los sistemas de información, el desarrollo de una base de datos, etc. ¿Cómo evalúa usted la rentabilidad de su institución financiera? ¿Alguna vez aplicó una de estas herramientas?

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