La SUNAT y La evasión tributaria
Información: …?Y la Reforma Tributaria? (2) – 02/05/2012 10:37:00
La Sunat pide mayores facultades para luchar contra el fraude fiscal. Pretende cobrar tributos sobre la base de los hechos económicos reales y no a partir de las formas previstas en los contratos. Error de apreciación. Eso es una vieja discusión sobre si un planeamiento tributario es eficaz o no. El fraude fiscal es otra cosa; en él hay intención de engañar a la Sunat, se le ocultan hechos, se falsifican documentos o se simula una capacidad financiera que no se tiene. Eso es un delito, hay pena de cárcel y adentro con los criminales.
El planeamiento tributario está lejos de ser delito, pues aprovecha beneficios que la misma ley ha concedido. Si todos los hechos estuviesen gravados con la misma tasa, no habría forma de obtener ventaja tributaria. Pero cuando hay tasas distintas, aprovechar las más bajas es totalmente legítimo, es la esencia de la competitividad. Pero la Sunat sostiene que le sacan la vuelta. Argumenta que las empresas ocultan los hechos reales y simulan en los contratos celebrar otros, los exonerados o los gravados con tasas bajas.
La verdad es que, en el planeamiento tributario, no hay ocultamiento ni simulación. Los hechos están a la vista. Lo que hay es una discrepancia sobre cómo calificar al contrato en cuestión. Acontece que el sistema tributario es de la época de la carreta, cuando los contratos tenían nombre. Los llamamos, por ejemplo, compraventa o arrendamiento. Los teníamos ordenaditos y de memoria recitábamos cuáles eran las características que los definían. Así, cada contrato era un tipo legal y a cada uno se le podía poner un impuesto.
Fiscalizar los hechos económicos, entonces, era un trabajo relativamente simple. Se limitaba a encontrar el tipo legal que correspondía a cada hecho real para aplicarle el impuesto previsto. Hoy el asunto es bien diferente. Los negocios se celebran con mucha velocidad, cambian de forma a cada rato. Tanta que los nuevos contratos no pueden ser fácilmente codificados en los tipos legales preexistentes. Son bastardos legales, el derecho no los reconoce ni los grava, porque no se adecúa con suficiente rapidez.
Se trata, como se ve, de un problema de creación legal y de calificación de hechos, nada que ver con el engaño del fraude fiscal. La solución pasa porque el Gobierno: (a) elimine todos los beneficios tributarios para que no sea posible ningún planeamiento tributario; o (b) perfeccione su técnica legislativa para diseñar tipos legales modernos, que incluyan todas las operaciones económicamente similares; o (c) responda rápidamente para gravar los nuevos contratos tan pronto aparecen. Cualquiera demanda esfuerzo y creatividad.
Lo más simple es que la Sunat pueda presumir evasión tributaria allí donde los negocios presenten nuevas formas con baja o nula tributación. Pero eso es inconstitucional: los hechos gravados deben estar previstos en la ley y corresponde a la Sunat probar no presumir que se han realizado; esa carga de la prueba no debe ser del contribuyente. La Sunat tiene otras mejores opciones para luchar contra la evasión tributaria. De eso comentaremos en el post de la siguiente semana: …Y la Reforma Tributaria (3).
Que opina usted? …?. Y la Reforma Tributaria? (1) – 24/04/2012 13:17:00
Lo de Conga va complica el panorama. El Gobierno no querrá que bloqueen una carretera más. Así que la eliminación de las exoneraciones ineficientes será postergada. La Amazonía, las zonas de frontera y las provincias altoandinas seguirán viviendo la ilusión de que sus exoneraciones realmente las benefician. Lo que no puede esperar es la lucha contra el contrabando, porque es el gran alimentador de las ventas negras del país, pero se requiere decisión política y apoyo logístico de la policía.
Tampoco puede esperar la lucha contra la informalidad. El problema está en que los emprendedores despiertan simpatía, por su esfuerzo y creatividad. Pero eso no los hace menos evasores tributarios. La informalidad surgió en una época en la que el Gobierno no les daba nada. Por eso crecieron al margen del Estado. En esa cultura de sobrevivencia era tan natural no pagar impuestos, como invadir terrenos, construir sin licencia, vender en la calle o hacer transporte público sin concesión municipal.
Ahora son otras épocas. El Estado ejecuta políticas públicas que generan más oportunidades de negocios para todos. Los emprendedores deben participar en el financiamiento público pagando sus impuestos, como corresponde. Pero si se inician campañas de fiscalización a la bruta, ellos también se sublevarán. Pagar impuestos, para quien culturalmente no los ha asimilado, no sale a cuenta. Por tanto, el Gobierno debe iniciar campañas en las que rinda cuentas de lo que hace con los impuestos y convence de que sí sale a cuenta. Marketing le dicen.
Si esas tareas se dejen de lado, la tan mentada Reforma Tributaria se limitará a seguir cobrando más a los mismos contribuyentes de siempre. Un ejemplo es la ampliación del cobro anticipado del IGV a todos los servicios (retenciones, detracciones). Este mecanismo adelanta pero no incrementa recaudación. El incremento neto se reduce a los montos que no son reclamados, por aburrimiento o por temor a ser fiscalizados. Resultados misios subvencionados por los mayores costos de administración de las empresas formales. Mala apuesta.
Se ha filtrado que para luchar contra el fraude fiscal y la evasión tributaria se darán facultades a la Sunat. Como era previsible, muchas de ellas favorecen a la Sunat en perjuicio del derecho de los contribuyentes. Las comento en el siguiente post: ¿…Y la Reforma Tributaria? (2), la siguiente semana.



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