La inteligencia nacional y Terrorista Abimael Guzmán
Interesante, Columna de reporteros – 04/04/2012 16:58:42
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Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Christian Osés).
Reproducción de la columna ?Las Palabras? publicada en la edición 2226 de la revista ?Caretas?.
Veinte Años Después
HAN pasado veinte años desde el golpe del 5 de abril de 1992. El país perdió esa noche la libertad y pocas horas después la perdí yo también. A la sombra de lo pasado, ¿puedo escribir con justicia sobre ese día y esos años? Creo que sí; y de hecho lo haré.
La primera vez que leí las palabras del título fue en la novela de Alejandro Dumas que continúa a ?los tres mosqueteros?. Era la edad en la que veinte años duplican tu vida, parecen eternos y mucho más si uno ve lo que el tiempo le hizo a los magníficos mosqueteros y a lo que parecía su indestructible amistad.
Veinte años son eternos cuando uno tiene diez, pero siguen siendo largos cuando se ha cruzado la desguarnecida frontera de los sesenta. Así que, dado que el espacio es más bien breve, abordaré las preguntas inevitables sobre el 5 de abril de 1992 y sus consecuencias, en la perspectiva de este largo desenlace.
¿Hubo alguna razón de fondo para el golpe del 5 de abril? Solo una, y esta fue apropiarse del Poder para no soltarlo nunca. El plan de Montesinos ? con el que convenció a Fujimori en fecha tan temprana como diciembre de 1990? fue utilizar la emergencia que vivía el Perú por la debacle económica de García y el crecimiento de la insurrección senderista, para abrogar el sistema democrático y reemplazarlo por un régimen de mano dura inspirado en las dictaduras militares derechistas de la década del 70, con dos diferencias importantes: 1) un líder civil, no tanto en el molde de Bordaberry sino en el de Kagemusha, aunque sin una pizca de la nobleza final de este personaje; 2) el órgano central de gobierno dejaría de ser la Fuerza Armada para pasar al Servicio de Inteligencia Nacional, que a su vez tendría un títere como jefe formal y otro real.
Ese fue el cambio fundamental en el esquema de la nueva dictadura, que tardó un tiempo en aplicarse del todo. El año decisivo fue 1991. Entonces, el SIN se convirtió en la cabeza del sistema de inteligencia primero y del de seguridad en su conjunto después. Luego de afianzado el modelo autoritario fujimorista, el SIN se convirtió en la primera instancia de Gobierno en el país, en el ámbito de seguridad, por cierto; y también en el legislativo, judicial, fiscal? y en el económico, sobre todo si había que robar.
¿Fue necesario el golpe del 5 de abril para vencer a Sendero Luminoso? Esa es quizá la mayor falacia entre los argumentos avanzados y sostenidos para justificar el golpe de Estado.
En cuanto a la insurrección senderista: 1989 fue un año crucial. Las acciones de la guerra interna cubrían ya casi toda la nación y era evidente que el desenlace se acercaba. Sendero proclamaba haber alcanzado la paridad estratégica y declaraba la década siguiente, la de los 90, como la de ?conquista del poder?. Las fuerzas de seguridad, por su lado, concentraron el planeamiento y control de operaciones en el Comando Conjunto. El sistema tuvo muchas imperfecciones, pero fue, con tardanza, la respuesta integral a una insurrección nacional.
ESE mismo año, de manera mucho más modesta y silenciosa, se constituyó la pequeña unidad del GEIN dentro de la Dircote. Por humilde que fuera, se trataba de un concepto audaz en la lucha antisenderista, auspiciado por el ministro Agustín Mantilla y el jefe policial Fernando Reyes Roca, con antecedentes en la labor de oficiales ilustrados de la Dincote de los 80, como Javier Palacios; y en la metodología del primer GEIN: el grupo antidrogas que dirigió el general PIP Edgar Luque en los años 70.
Con la poca ayuda que pudo proporcionar un gobierno en debacle económica, el GEIN empezó a funcionar y algunos meses después, en junio de 1990, siendo todavía Alan García presidente, incursionó en la casa de Monterrico y capturó un verdadero tesoro documentario, que supo analizar rápido y bien; y con eso cambió el curso de la guerra.
Con pistas firmes y metodología impecable, el GEIN desbarató aparato tras aparato de Sendero Luminoso, sin darles descanso; y pronto ese grupo policial se convirtió en la mejor esperanza de victoria.
En 1991, Montesinos y el que firmaba las órdenes, Fujimori, buscaron penetrar, o impregnar, al GEIN con el grupo Colina, que era su destacamento especial de acción. Cuando, como era inevitable, se desató la crisis entre ambos grupos, este último se pudo salvar gracias a la intercesión del entonces jefe de Estación de la CIA, que había visto su eficacia. El deseo de Montesinos de restablecer una estrecha relación con la Agencia (cosa que logró), salvó al GEIN de sus represalias y le permitió continuar operaciones.
Poco después se produjo la captura de Abimael Guzmán, la acción que decidió la guerra, en la que ni Montesinos ni Fujimori tuvieron arte ni parte. Lo que sí hicieron fue confiscar el mérito de la victoria y presentarlo como resultado de su supuesta estrategia. Siendo Fujimori el gobernante, la gente le creyó y el resultado fue que esa hazaña policial, que demostraba la fuerza de los métodos democráticos, terminó siendo utilizada por una dictadura corrupta y deshonesta para afianzarse por años en el poder.
¿Cuál es el legado de la dictadura? Si uno compara la situación de hoy con la que imperaba en 1995 o incluso a comienzos del año dos mil, podría pensarse que el avance no solo ha sido grande sino ejemplarizador: Fujimori, Montesinos y Hermoza están en la cárcel, junto con varios de sus cómplices.
Doce años después de su caída, los antaño tiránicos, amenazantes e impunes usurpadores del poder democrático, comparten un largo presente penitenciario. Y durante todo ese tiempo, la Democracia peruana conquistada el año dos mil, en lugar de hundirse ha prosperado.
¿Hemos dejado de vivir peligrosamente? Claro que no. Hace pocos meses tuvimos al fujimorismo en las puertas del poder, reforzado por la coalición integrada por los plutócratas y los grupos de poder e influencia que medraron bajo el fujimorato y que luego no solo evitaron enfrentar sus responsabilidades (con salas VIP, lobbies y corruptelas) sino que se encontraron hasta en mejores condiciones que antes en los regímenes venales y carentes de principios que sucedieron al primer entusiasmo democrático.
PERO, la coalición neo-fujimorista fue derrotada pese a su inmensa movilización de recursos, porque las fuerzas democráticas que se movilizaron el año dos mil, y los que eran entonces muy jóvenes pero crecieron en ese espíritu, convocaron un entusiasmo superior a esos recursos y una decisión de no permitir que quienes llegaron al poder a través de la democracia, para asesinarla, pudieran perpetrar el crimen una vez más.
El seis de abril de 1992, el primer día bajo la dictadura, vi amanecer el nuevo día de la nueva era oscura, desde la ventana enrejada de un calabozo en el SIE. No sabía, sinceramente, cuántos amaneceres más me tocaría ver, pero cabía una fuerte posibilidad que fueran pocos.
Aún entonces no tuve duda de que los usurpadores no envejecerían en el poder. Luego he tenido la fortuna de pasar por veinte años más de amaneceres, en tiempos frecuentemente intensos, difíciles a veces. Estuve entre quienes lucharon por la democracia el año dos mil, y ganaron.
Quizá no fue como debió ser, pero nada impide mejorar lo que necesita reforma. Lo importante es que hemos crecido, que no hemos retrocedido, que hemos conservado y defendido la libertad que conquistamos el dos mil después de haberla perdido el 92, y que la seguiremos defendiendo con éxito mientras duren nuestras vidas? tanto las de quienes hemos extendido largamente la madurez, como las de quienes no pierden todavía su ilusionado verdor.
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Que opina usted? Cuando ?Raúl? colaboró con el SIN – 16/08/2011 20:32:15
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¿O el SIN colaboró con ?Raúl??
En el aeropuerto de Jauja, fines de junio de 1999, a la izquierda, colaboradora de SL, general EP Eduardo Fournier, Jorge Quispe Palomino, con uniforme de soldado, y coronel PNP Juan Vargas (Imagen tomada del libro Feliciano de Eduardo Fournier).
Raúl, Jorge Quispe Palomino, y colaboradora de SL con uniforme militar del EP (Imagen tomada del libro Feliciano de Eduardo Fournier).
Por Gustavo Gorriti.-
En el notable reportaje que el periodista Fernando Lucena realizó en la selva al SL-VRAE, el portavoz de los insurrectos en la exhaustiva entrevista fue ?el camarada Raúl?, Jorge Quispe Palomino, tercero en la línea de mando de SL-VRAE y, según parece, el de mayor facilidad expresiva.
Entre los temas de interés ?explícitos unos, involuntarios otros ? que surgen durante la entrevista, lo que destaca con más fuerza es el apasionado deslinde con el Sendero Luminoso histórico, en especial con el liderazgo de Abimael Guzmán, ?Gonzalo?.
?Deslinde? es un término que se queda corto. Se trata de un repudio con el lenguaje radical de la abominación.
?Raúl? se declara partidario de que ?se aniquile a ?Gonzalo??, a quien llama ?ese miserable y ese terrorista?. Términos parecidos se dedican a ??Feliciano? (?scar Ramírez Durand), su exjefe directo, a quien en esta entrevista ? y en las anteriores a SL-VRAE también ? se acusa de haber perpetrado asesinatos indiscriminados y monstruosos abusos sin cuento.
Además, tanto ?Gonzalo? como ?Feliciano? (que hoy están enfrentados entre sí), son conjuntamente acusados, en esta y en las otras entrevistas, de ?capitular?, de haberse rendido y renunciado a la ?lucha armada?.
En contraposición, el SL-VRAE (que, como se ha dicho, se presenta a sí mismo como el ?Militarizado Partido Comunista del Perú?), reclama no haber capitulado nunca, por más que hoy abomine de Guzmán y su estrategia insurreccional de 1980-1992.
Jorge Quispe Palomino, Raúl, poco después de ser capturado en junio de 1999 (Imagen tomada del libro Feliciano de Eduardo Fournier).
La colaboración
Pero hay un importante y largo capítulo en la historia de ?Raúl?, que éste no mencionó, en el que el actual dirigente senderista no solo ?capituló? sino, según todas las apariencias, colaboró activamente con las fuerzas de seguridad, específicamente con el entonces SIN (el Servicio de Inteligencia Nacional), en la búsqueda y captura de ?Feliciano?.
?Raúl?, es decir, Jorge Quispe Palomino, fue capturado en Palián, cerca de Huancayo, a fines de junio de 1999. Llegó a una casa que había sido intervenida poco antes y donde quedaron varios policías al acecho. Uno de ellos, el hoy coronel retirado de la PNP Henry Cueva fue quien lo redujo y tomó luego bajo su cargo. Los detalles de la captura se encuentran en el libro ??Feliciano?: captura de un senderista rojo?, del general EP (r) Eduardo Fournier (Lima, 2002).
En varios arrestos sucesivos cayeron otros dirigentes senderistas, entre los cuales ?Alcides? entonces segundo al mando, detrás de Feliciano, del llamado Comité Regional Principal de SL.
El 28 de junio, según el relato de Fournier, varios detenidos aceptaron colaborar con el SIN, a cambio de la promesa de diversos beneficios: ( ?yo garantizo, en Lima te gestionamos tus documentos legalmente y te damos apoyo económico para que vivas tranquilo como cualquier ciudadano?, dijo Fournier, [pag. 61]).
Entre los detenidos que aceptaron cambiarse de bando y colaborar con las fuerzas de seguridad, estuvieron tanto ?Alcides? como ?Raúl?.
Desde entonces y hasta la captura de ?Feliciano? el 14 de julio de 1999, Jorge Quispe Palomino colaboró activamente con el SIN y con el Ejército en las operaciones de búsqueda que culminaron en el arresto de aquél.
Su colaboración fue decisiva para la captura, porque mantuvieron comunicación radial con ?Feliciano?, fingiendo estar en libertad. En las fotos publicadas en el libro de Fournier, reproducidas aquí, se ve a Jorge Quispe Palomino, ?Raúl? hablando con ?Feliciano? bajo la atenta mirada de los operativos del SIN.
“Me copia, me copia”. Jorge Quispe Palomino y Fournier, entre otros, asisten a una comunicación de senderista con Feliciano (Imagen tomada del libro Feliciano de Eduardo Fournier).
El objetivo era atraer a ?Feliciano?, haciéndole creer que sus cruciales colaboradores seguían en libertad y estaban plenamente operativos, a una trampa: un lugar controlado por las fuerzas de seguridad, donde pudiera ser capturado con facilidad.
Pese a las suspicacias de ?Feliciano?, tanto ?Alcides? como ?Raúl? desempeñaron bien su papel y mantuvieron hasta el final la ficción.
No solo eso: ambos dirigentes senderistas guiaron también a patrullas del Ejército en los primeros (y fallidos) esfuerzos por ubicar ?Feliciano? en el campo. Lo hicieron vestidos con uniforme militar, como otro soldado más en la patrulla.
Apenas producido el arresto de ?Feliciano?, los miembros del grupo de ?arrepentidos?, festejaron el éxito de la operación, al que tanto contribuyeron, con un entusiasmo aparentemente igual al de los militares y policías. De hecho, a esas alturas, todos funcionaban ya como un equipo. Jugaban fulbito juntos, le compraron una guitarra a ?Raúl?, quien cantó y festejó la captura a coro (como se puede ver en la foto) con los generales EP Javier Lira y Fournier.
Formando un equipo: Raúl, Jorge Quispe Palomino, segundo desde la derecha, de pie, en el equipo Llanero, en combinado SIN-SL el 24 de julio de 1999 (Imagen tomada del libro Feliciano de Eduardo Fournier).
Trío de trovadores: Raúl, Jorge Quispe Palomino, canta con el acompañamiento de los generales EP Javier Lira y Eduardo Fournier (Imagen tomada del libro Feliciano de Eduardo Fournier).
Luego, ?Raúl? siguió colaborando con el grupo del SIN dirigido por Fournier y viajó a Lima, desde donde empezó las negociaciones con su hermano ?José? (Víctor Quispe Palomino) para lograr su rendición y entrega.
Tal fue la confianza que conquistó, que eventualmente lo dejaron en libertad para que pudiera reunirse con su hermano y con ?Alipio? (Leonardo Huamaní u Orlando Borda).
Cuando Fournier, acompañado, entre otros por ?Alcides? llegó en un helicóptero para el encuentro pactado con ellos, en Anapatí, en octubre de 1999, no lo esperaba la anunciada rendición, sino una emboscada en la que se perdió el helicóptero y, sobre todo, las vidas de varias personas, entre las cuales ?Alcides?.
¿Qué pasó?
¿Qué llevó a ?Raúl? a pasar primero de alto dirigente senderista a colaborador entusiasta del SIN, para dar luego un salto atrás, engañando y emboscando a Fournier, aún a costa de matar a antiguos compañeros suyos, tanto en el monte cuanto en la colaboración, como ?Alcides??
Hubiera sido interesante que ?Raúl? contara su versión. A falta de ella está la de Fournier y, sobre todo, la interpretación de los hechos mismos.
Diversas evidencias indican que los hermanos Quispe Palomino odiaban a ?Feliciano? cuando estuvieron bajo su autoridad, pero que a la vez le temían. Por mucho que resintieran sus métodos y abusos no estaban dispuestos a enfrentarlo y derrocarlo o en condiciones de hacerlo.
Así, de acuerdo con esta interpretación, ?Raúl? vio la oportunidad, luego de ser capturado, de lograr que las fuerzas de seguridad les hicieran el trabajo de liberarlos del yugo de ?Feliciano?. Según Fournier, ?José? y su gente se alegraron mucho de la captura de ?Feliciano? apenas se enteraron de ella, lo cual coincide con sus declaraciones en la entrevista que le hizo Martín Arredondo.
Aún así permanece la pregunta de si ?Raúl? jugó con la gente del SIN fingiendo colaboración y lealtad, para lograr la captura de ?Feliciano?, y luego reintegrarse con su gente, antes de atraer a Fournier a una emboscada con el señuelo de la presunta rendición.
Si eso fuera cierto, revelaría una excepcional sangre fría y capacidad de disimulo por parte de ?Raúl?, similar a la de algunos notables espías, capaces de fingir lealtades diferentes en complejos juegos de desinformación y traición.
El propio Fournier no lo cree así. En entrevista telefónica con Romina Mella, de IDL-R, Fournier sostuvo que la emboscada de Anapati fue realizada por ?Alipio?, sin autorización de ?José? o de ?Raúl?, que se encontraban a un día de camino.
Pero el hecho es que después de la emboscada y las muertes, los hermanos Quispe Palomino y ?Alipio? no parecen haber tenido un conflicto particularmente duro, porque pasaron a integrarse fluidamente en la dirección del nuevo SL-VRAE, que cambió tácticas, estrategia, doctrina e hizo del repudio a Abimael Guzmán y a ?Feliciano? un aspecto central en la definición de su nuevo rostro.
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